Hoy ha sido un día de esos que sobran en el calendario. Del que no conservo ninguna anécdota, nada bueno ni algo malo. He cumplido, sin más, aunque sé que es un deber y ya es suficiente con cumplirlo. Y esta noche esperaba tener una cita, pero no ha podido ser. Mejor: la semana que viene hay luna llena.
He estado toda la tarde en casa, recogiendo, en internet y buscando una excusa para no hacer nada durante el puente. No la he encontrado, así que imagino que estos días los pasaré en una casa rural en Sierra de Gata, que no la conozco. Y seguiré pensando en la próxima luna llena.
Tengo ganas de que empiece el frío. No me gusta, pero necesito tener para mi las noches de invierno, el ruido de la lluvia en la calle y la manta en el sofá para aclarar algunos aspectos y comenzar a pelear en serio otra vez. Desde hace algunos años nunca termino lo que empiezo. Espero que las lunas llenas que quedan hasta el final de los tiempos me infundan la fuerza y la locura suficientes para hacer todos mis sueños realidad. Quiero dejar de ser conformista y volver a ser exigente, sobre todo conmigo mismo.Sobre todo contigo, que me lo merezco,
Hola.
Me gusta como cuentas las cosas.
Una curiosidad... ¿qué tiene que ver la cita con la luna llena?
¿por qué esa tristeza y esa nostalgia?Seguro que cada día tiene alguna cosa, por pequeña que sea, que merece ser recordada, leyendote me viene a la cabeza una escena de la ley del deseo en que antonio banderas le dice a eusebio poncela que está pidiendo cariño a voces, a lo que el responde que puede que así sea, pero que no todo le sirve...
"Quiero dejar de ser conformista y volver a ser exigente, sobre todo conmigo mismo.Sobre todo contigo, que me lo merezco"
El conformismo nos ayuda a no frustrarnos cuando nos marcamos objetivos imposibles. No se debe confundir con inmovilidad.
Ser exigente contigo mismo te puede llevar a la infelicidad y a una presión excesiva.
Al final supongo que se trata de equilibrar ambas cosas...
Un abrazo