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Terra
La Coctelera

YA NO HAY AMOR

Acabo de leer un blog que contiene una historia bastante similar a la que yo pretendía plasmar. No sé si debo sentirme más tranquilo o con el mismo ánimo.
He estado durante varios días desaparecido. Al principio la razón fue que había conocido a alguien, que me interesó mucho, quizás demasiado, desde la primera noche. Pero de la misma manera que me entró ese interés tan repentino, llegó la desgana. Una semana justa me ha durado. Y claro, el muchacho ahora no sabe qué ha pasado y me pide explicaciones... y yo, por vergüenza (creo) pues soy muy ambiguo y nada directo.
Supongo que mostró demasiado interés y eso creo que acabó con todo el que yo tenía y lo que es peor, le había demostrado.
Pero lo peor de todo es comprobar cómo me canso de las historias, la facilidad que tengo para decir 'basta' sin dar ni una oportunidad. Tengo claro que siempre deben existir mariposas en el estómago hasta la décima cita al menos. Lo preocupante es que ahora esas mariposas desaparecen al día siguiente y que ya no duran. Que hace muchos años que no me invaden... No sé qué pensar. Es normal, supongo, que al perder la inocencia y la facilidad para enamorarte, que al llenarte de escudos y máscaras cueste mucho más trabajo desnudarte.
Y mientras tanto, continuo con mis estudios, con mi trabajo y con las ventanas abiertas a pesar del frío que hace (así tengo la garganta).

VUELVO A SER UNIVERSITARIO

Hace ya seis años que terminé mi carrera y ése es más o menos el tiempo que no me enfrento a un examen que evalúe mis conocimientos (he tenido que hacer alguna prueba escrita para algún puesto de trabajo, pero nada teórico). Sin embargo, este verano me entraron ganas de volver a estudiar, ahora que con mi trabajo -donde ya he cumplido un año- tengo más tiempo (no mucho, pero sí más que antes). Así que el pasado viernes, último día para matricularme, me convertí en universitario.

Con 28 años vuelvo a tener carné de estudiante. Me hizo ilusión, aunque ya no tenga descuentos o ventajas como antes, jajajaa. Ahora estudio Ciencias Políticas y Sociología en la UNED. Sólo me convalidan dos asignaturas de 1º y he cogido otras dos. El total de materias de 1º es de 6, con lo que, si todo marcha bien, me quedarán sólo dos asignaturas.

Ya tengo el material y ya estoy pensando en qué lío me he metido. Jajajajja! Pero tengo muchas ganas y esta tarde será mi primera clase (tutoría). Ciencias Políticas fue una de mis opciones cuando acabé la Selectividad, pero me aceptaron para Periodismo, que fue la primera. Y ahora, que mi trabajo actual se mueve en la frontera entre ambas materias, qué mejor momento.

Opiniones ha habido para todos los gustos. Una compañera de profesión me dijo que si ya había estudiado una licencitura que no servía para nada, para qué perder el tiempo con otra licenciatura que no sirve para nada... Un amigo muy vitalista me dijo que estaba loco porque con mi edad (él tiene algunos años más) debería dedicarme a vivir y gastar el dinero.

En realidad, los únicos apoyos que he recibido han sido de mis padres y mi jefa. Pero estoy tan ilusionado... De hecho, ya tengo subrayado los libros y sólo me falta forrarlos, ajjaja. Eso, cuando yo era estudiante, era todo un ritual en mi casa.

P.D.: Espero actualizar pronto y contar, para pedir consejo, una pequeña aventura que he tenido estos días y que ha sido el principal motivo de mi 'desaparición'.

MENGUANDO

La sonrisa desapareció de su rostro de repente. Un viento que presagiaba
el invierno azotó su cara. Sus ojos lloraron. Sus labios se agrietaron.
Ya no podía gritar y las lágrimas fueron la única calidez que sintió en
su cuerpo. Con las manos en los bolsillos comenzó a andar con paso
ligero por unas calles que desconocía porque nunca las había pisado,
pero que sabía que eran como las de siempre.

Quiso mirar de frente a ese viento que le helaba y fue entonces, al
dejar de mirar hacia el suelo, cuando vio la luna. No presumía de la
blancura de ayer. Su tamaño era más asimilable. Pero tenía un cerco
negro, un color amarillo casi enfermizo... No le decía algo, no le
provocaba nada.

Sus pasos, menos firmes que hacía un rato, le condujeron al último lugar
donde le apetecía estar, a su refugio, a su casa. El frío seguía en la
escalera, que era oscura, muy vieja, pero ya no había viento. Al coger
las llaves de su bolsillo las sintió heladas. Así también estaba su casa
porque dejó las ventanas abiertas para que se fuera el horrible olor a
tabaco. Al cerrarlas la vio otra vez. Ahí estaba. Desafiante. Iluminaba
sólo parte de su cuerpo. La siguió mirando, pero corrió a encender la
luz porque repentinamente sintió un escalofrío... ¿Sería la luna la
responsable de que su estado de ánimo menguara?

Le había gustado creer cuando era pequeño que el satélite redondo
fijaría su destino. Se quedaba embelesado mirándolo. Entonces había
complicidad. La luna y él se habían unido para siempre y esa unión se
había hecho efectiva al caer la noche. Al comprenderlo se acostó más
tranquilo. Sólo tenía que contar las noches que faltaban para el próximo
plenilunio.

La semana que viene hay luna llena...

Hoy ha sido un día de esos que sobran en el calendario. Del que no conservo ninguna anécdota, nada bueno ni algo malo. He cumplido, sin más, aunque sé que es un deber y ya es suficiente con cumplirlo. Y esta noche esperaba tener una cita, pero no ha podido ser. Mejor: la semana que viene hay luna llena.

He estado toda la tarde en casa, recogiendo, en internet y buscando una excusa para no hacer nada durante el puente. No la he encontrado, así que imagino que estos días los pasaré en una casa rural en Sierra de Gata, que no la conozco. Y seguiré pensando en la próxima luna llena.

Tengo ganas de que empiece el frío. No me gusta, pero necesito tener para mi las noches de invierno, el ruido de la lluvia en la calle y la manta en el sofá para aclarar algunos aspectos y comenzar a pelear en serio otra vez. Desde hace algunos años nunca termino lo que empiezo. Espero que las lunas llenas que quedan hasta el final de los tiempos me infundan la fuerza y la locura suficientes para hacer todos mis sueños realidad. Quiero dejar de ser conformista y volver a ser exigente, sobre todo conmigo mismo.Sobre todo contigo, que me lo merezco,

Con esto sería feliz...

Dime que aún la vida puede sorprenderme. Dime que que el destino no existe y que en el peor de los casos se puede borrar con una goma Milán. Dime que aún estoy a tiempo de sentir tus labios y tus manos. Dime que no pierdo el tiempo o al menos dime que sabes pararlo. Dime que volverás a llamarme y que al final de la noche, en aquel portal, volveremos a fumarnos el último cigarro juntos. Dime que te pondrás nervioso otra vez, pero dime que la próxima nos besaremos porque la comisura de los labios nos supieron a poco. Dime que lo estás deseando, en lugar de decirme que te encantaría enamorarte de mi. Dime que deje de hacerme el duro contigo porque no lo soy y dime 'buenas noches' en mi cama, en lugar de ser tú mucho más duro que yo. Dime que vas a hacer mis sueños realidad y que un día dejaremos nuestras máscaras y escudos en ese portal junto a ese último cigarro.
¿Qué quieres que yo te diga?

http://www.youtube.com/watch?v=9JkkK8C7rF4&feature=related
(Tengo que aprender a subir archivos...)

CIENCIAS INEXACTAS

Toda reacción requiere previamente una acción, con lo que deduzco que toda acción conlleva una reacción, aunque no sea la que se espera. Eso, si no recuerdo mal porque estudié Letras puras, fue lo que me enseñaron en alguna asignatura cuando estaba en Secundaria.
No es que sea una persona confiada, pero hasta ahora he pensado que estos paradigmas científicos no fallaban nunca, que no tenían excepción. Pues sí la tienen. ¿Es posible que un tío que te llama casi a diario, con quien hablas a diario por msn e incluso que te invita a cenar dos noches no capte los estímulos que destello le lanzo? ¿O es que sus llamadas e invitaciones deberían ser un estímulo para mi? Si es así, ¿por qué somos los dos tan penosos inseguros y actuamos como adolescentes?
El caso es que después de dos semanas así he decidido no atender sus llamadas (esta noche le llamaré que va a creer que soy idiota).
El fin de semana pasado estuve en Madrid. Le dije que iba y se presentó allí el sábado, pero no pudimos vernos por culpa mía hasta las 4 de la madrugada. Y lo primero que me dice es: 'Acabo de liarme con un canarión'. Pensé: 'Genial, este tío es idiota y en su casa no lo saben'. Después me enteré de que el canarión se había ido a casa con otro chaval. Me alegré muchísismo -spy más adolescente que eĺ- y me fui sin despedirme. ¡Será por eso por lo que no le cojo el telefóno!
Toda esta paranoia no deja de ser un ejemplo más de cómo anda mi vida sentimental desde que me vine a vivir a una ciudad del interior . Así tengo excusa, ¿no?

QUE SIRVA DE PRESENTACIÓN

Finalmente he decidido comenzar un blog en una nueva casa. Es como la quinta mudanza que hago en cinco años. Pero el portal anterior funciona de pena, hay problemas constantemente y este me lo han recomendado. La verdad es que parece bastante más sencillo. Yo espero que sea el defintivo. Si no lo es, será por falta de constancia, un problema que se hace más acuciante con la edad, cuando creo que debería ser justo al contrario.

Realmente siempre hay cosas que contar, pero lo difícil es que lo que se cuente sea interesante para quien lo lea. Esa preocupación puede estar provocada por la 'deformación profesional'; una enfermedad rara que a veces me sirve como excusa para justificar mi comportamiento (algo cotilla por naturaleza, sinceramente) y en otras ocasiones me impide estar contento con cualquier cosa. Bueno, ahora que lo veo por escrito quizás exagere algo..., pero en ese caso sería sólo un poco.

De cualquier forma, y ahora que lo pienso... si definitivo es nada, ¿no?